13.1.15

mesilla 2015

Estos son mis propósitos de año nuevo, lo que espero que venga en los próximos meses y la actitud con la que los afronto.




No imagino un libro que refleje mejor, por su título y su contenido, mi manera de entender la vida que este Hermosa Soledad.
Ha sido un buen golpe de suerte haberlo descubierto (¡gracias mamá). Le auguro una buena temporada cerca de mi almohada.

Os dejo uno de sus fragmentos que más me gustan.



9 DE ENERO   NUBOSO

Abro la puerta, te invito a entrar.

En el interior, la luz es tenue.
Deja que te encienda una lámpara.
Si te puedes quedar un ratito,
te prepararé una tetera.

Fuera hay un silencio inquietante
y el cielo se ha ido oscureciendo.

El gato atigrado que se encuentra al pie de la escalera
clava los ojos en la lejanía.
Un pájaro sale disparado de repente de entre los arbustos,
y vuela asustado hacia las oscuras nubes.

De un momento a otro, el mundo cambia.
Tenemos que encontrar un lugar y un momento,
tranquilos y sin prisas.

¿Aún dudas?

Voy a cerrar la puerta

Jimmy Liao




Para los momentos en que nos perdemos a nosotros mismos, voy coleccionando todas aquellas cosas que me recuerden quién soy en realidad, que me agarren de la mano cuando el caos lo desdibuje todo.

Siempre tan previsora, este nuevo año, seguro, aumentaré la colección.



18.12.14

Dino Valls: que te miren duele

Desde hace dos años y medio, un libro está en mi mesilla de noche. A veces visible, a veces cubierto de otros libros, pero siempre acechando.
He leído pocas páginas de él, y creo que es porque no me atrevo del todo, en el fondo me da un poco de miedo. 
Ese libro es El mes más cruel de Pilar Adón. Y su portada, cuando queda liberada y sale al descubierto, me mira, perturbadora.



Así que hoy me armé de valor y decidí buscar al artífice de esa mirada sufridora que me anuncia el carácter de los relatos del libro.

Su nombre es Dino Valls (Zaragoza, 1959) y sus pinturas me resultan hipnotizantes y dolorosas a partes iguales. Te miran y te hablan, pero sus bocas están siempre cerradas. Y sus estudios de medicina no hacen sino añadirle un plus de escabrosos detalles anatómicos.
En su página oficial podéis ver muchos más retratos, aunque advierto que algunos son muy dolorosos.
Reservadlos para esos momentos de masoquismo artístico, cuando observar el sufrimiento silencioso plasmado en óleo sobre tabla os hagan estar en perfecta armonía y comunión con el universo.


















12.12.14

Abismos

¿Recuerdas ese momento en el que alguien te secaba las lágrimas, te pasaba un brazo por el hombro o te sonreía con ternura mientras te decía: llegará un día en que recordaremos todo esto y nos reiremos?

¿Recuerdas esa sensación de echar la vista atrás y darte cuenta de que te sientes como nunca pensaste que te sentirías? La forma en que pudiste recomponerte de todo, cuando las suturas hicieron su efecto, la impagable sensación de libertad y de control sobre tu manera de abrir los ojos al despertarte por la mañana.

¿Recuerdas cuando pensabas que tu caída no tendría fin, y que el mundo seguiría pasando a ambos lados de tu cuerpo con velocidad, y parecía que jamás te detendrías? 

¿Lo recuerdas?

Y ahora,
¿Recuerdas cuando todo estaba bien, cuando te encontrabas en una época "dorada" de tu vida y volviste a encontrarte, muchos años después, de nuevo con los pies al borde de un abismo? El incontrolable magnetismo de la posibilidad, el riesgo tan tentador, la tibieza del suelo bajo tus pies... que fuiste despegando, uno después del otro, para acabar volando unos segundos en una explosión de felicidad, antes de que el vuelo se convirtiera, otra vez, en caída. ¿Recuerdas cuando pensabas, ingenuamente, que podrías haber elegido no saltar?

¿Y recuerdas la sensación de no tener miedo?

¿Recuerdas cómo era?







21.11.14

Finales de Libros III: Midori

Es cierto que, por su gran fama y su bestsellerismo, me costó bastante empezarlo y mantenerlo.
Pero finalmente, y con más títulos suyos leídos, puedo afirmar que Haruki Murakami me gusta y me reconozco entre sus líneas.

Además últimamente pienso mucho en Midori.

Tokyo Blues - H. Murakami







19.11.14

El momento que hubo

Hay un momento.
Un momento que es el más puro, completo y auténtico. Hay un momento que nace de repente, que llega sin buscarlo, pero es extremadamente frágil y difícil de recuperar.
Hay un momento que se tiene absolutamente, sin condiciones, y un momento que se pierde, también sin condiciones. Hay una gota que resbala por la palma de la mano, cuando no la cierras, y cae diluyéndose.

Hay un momento en el que puedes atraparme, un momento en el que me quedo dentro de tu red, dispuesta y decidida.
Hay un minuto, unas horas. Hay unos días, unos meses. Incluso hay unos años.

Hay un tiempo en el que puedes descubrirme: hay una historia que quiero contarte, una experiencia que quiero compartir, una canción que quiero que escuches, un destino que quiero visitar, un miedo que quiero calmar.

Hay un momento en que camino por la calle y siento que quiero que sepas que camino por la calle queriendo que tú lo sepas. Y, entonces, soy tuya, probablemente de la manera más real posible: en la distancia.

Hay un beso que imagino y una caricia con la que fantaseo. Y hay una mirada en la que me pierdo, dentro de mi cabeza. Y así, sueño con tu boca, con tus manos y con tus ojos. Y hay una saliva, la más dulce, como néctar, que nunca llegas a probar porque la hago resbalar por mi garganta cuando pienso en ti.

Vivo el momento mientras se consume, mientras me voy agotando.

Trago saliva en el momento en el que me niegas, apartas tu mano, giras tu cara, dices las palabras o callas silencio. Y me malgasto, cuando seco mi lengua, de la misma manera que seco mis sueños, olvido cómo eras, la gota que estaba en tu mano, las canciones de las que quería hablarte y tiro la llave con la que te abrí la puerta.



Hay un momento que nunca se repite. Y hay un lugar, que tú no has ocupado, que siempre se quedará vacío.

Porque hay un momento en el que te busco y un momento en el que te espero, y te espero, y te espero.

Y luego ya, no.





11.11.14

Big Bang

Disfruto de nuestro Big Bang antes de que mi materia sea absorbida y desintegrada por el inminente agujero negro que me espera después de ti.

Pilar Zeta





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