31.3.15

insectos y piel

Hoy he soñado con insectos y ha sido un poco desagradable.
Creo que es porque hace unos días, mientras estaba delante del ordenador, fui a coger algo de la mesa de mi escritorio, moví un papel, y de debajo salió corriendo una pequeña araña, que llegó hasta el final de la mesa y huyó descolgándose.
No le dí mayor importancia.
La semana pasada, también en la misma situación, hice un descanso ocular dejando caer la mirada por las paredes detrás de la pantalla... y descubrí una pequeña mariquita, de las que son negras.
También me dio igual, la dejé allí y volví a mis asuntos.

He asumido que con las recientes buenas temperaturas y la cantidad de tiempo que tengo abierta la ventana, se me cuelan bichos en la habitación.

Pero hoy el sueño no ha sido muy divertido: mis insectos estaban debajo de la cama y eran como unas mantis religiosas pero muy finas, como hechas de astillas negras. Y grandes, como del tamaño de un gato. Y malvadas, estaban acechando... eso en un sueño, pues lo notas, notas el mal rollo.
Tenía claro que debía acabar con todas ellas. Sin piedad ninguna. Así que cogía un cepillo del pelo de  madera, y las daba justa muerte golpeándolas en su cabeza. Pero al hacerlo, las astillas de su cuerpo salían disparadas con violencia, y se me clavaban en la piel. Las había de todos los tamaños: gruesas, delgadas, largas, cortas, algunas me atravesaban los dedos de lado a lado, algunas se me quedaban enteras debajo de la piel. Y yo me las iba quitando una a una, con cuidado y precisión. Todas las astillas religiosas estas.


Hace tiempo que vengo coleccionando imágenes donde haya insectos escalando rostros humanos.
Es una sensación que me da infinita grima, pero a la vez me atrae irremediablemente. Y me parece muy metafórico.
Una polilla revoloteando en tus labios, sus movimientos y las cosquillas, llenando la boca de ese polvillo fino de sus alas, mezclándose con tu saliva...
Una hormiga que va a beber directamente a tu lagrimal, se asoma dentro y chupa, sus patitas apoyadas en tu ojo.
Y una hormiga alada, deslizándose dentro de tu nariz, cada vez más y más arriba... y tus ganas de estornudar.



Amanda Leivian

Jaz Wasson


Jaz Wasson

Jaz Wasson
Jaz Wasson
Daniel Sannwald




1.3.15

marzo, por fin

Hoy entra marzo.
Ha llegado rápido, antes de lo que pensaba. Mejor.

Y llega limpito y nuevo. Marzo, que en mi cabeza siempre es de un color malva claro, a causa de mi bendita sinestesia.
Marzo, la lengua desplazándose detrás de los dientes al pronunciar la R y después la Z, ¿lo notas?

Marzo, el mes en el que cierro algunas puertas, y abro unas ventanas, para que entren sólo luz y brisa. Sólo.
El mes en el que hay que sembrar las semillas de lo que queramos recolectar después, el mes de la mujer, de la llegada de la primavera, del cambio de hora... El mes en el que te das cuenta de que el suelo existe, y que frena. Y entonces, te levantas y caminas.


Y a partir de ahora, todo lo que voy a vomitar van a ser flores.

Yasutomo Ebisu




16.2.15

pesadillas


     Por la noche la despertó, ella lloraba en sueños.

   Le contó: «Estaba enterrada. Hace ya tiempo. Venías a verme todas las semanas. Siempre golpeabas con los nudillos en la tumba y yo salía. Tenía los ojos llenos de tierra.
   »Decías: 'Así no puedes ver' y me quitabas la tierra de los ojos.
   »Y yo te decía: 'De todos modos no veo. Si tengo agujeros en vez de ojos'.
   »Y un día te fuiste y no volviste durante mucho tiempo y yo sabía que estabas con otra mujer. Pasaban las semanas y tú no volvías. Tenía miedo de no verte y por eso no dormía nunca. Por fin volviste a llamar a la tumba, pero yo estaba tan cansada después de un mes sin dormir que no tenía fuerzas para salir a la superficie. Cuando lo conseguí, tú me miraste decepcionado. Me dijiste que tenía muy mal aspecto. Sentí que te desagradaba terriblemente, que tenía la cara hundida y hacía unos gestos muy bruscos.
   »Te pedí disculpas: 'No te enfades, no he dormido en todo el tiempo'.
   »Y tú dijiste con voz falsa, tranquilizadora: 'Ya ves. Tienes que descansar. Deberías tomarte un mes de vacaciones'.
   »Y yo sabía perfectamente qué querías decir con lo de las vacaciones. Sabía que no querías verme en todo el mes porque estarías con otra mujer. Te fuiste y yo bajé a la tumba y sabía que pasaría otro mes sin dormir para estar despierta cuando vinieses y que, cuando llegases al cabo de un mes, estaría aún más fea que hoy y que tú estarías aún más decepcionado. »

     No había oído nunca un relato más torturado que aquél. Apretó a Teresa contra su pecho, sintió su cuerpo que temblaba y le pareció que era incapaz de soportar su amor.


M. Kundera




Y entonces, empezaron a llegar los despertares en los que, al abrir los ojos, me doy cuenta de que están llenos de tierra.





13.2.15

prunus dulcis

El cianuro huele a almendra amarga.
Las personas que mueren debido a una intoxicación cianhídrica desprenden este olor.
La cámara de gas, los insecticidas, un incendio industrial... todos los vapores amargos que romperían el oxígeno en tus células.

No sólo el olor, su sabor también podría matarte. La activación de tu lengua, en su parte posterior, te daría un pequeño aviso. Sin embargo, si deleitado por la experiencia, decides comerte un kilo de almendras amargas, seguramente morirías. Cincuenta semillas de manzana, o treinta de albaricoque, asfixiarían también todas tus células y te convertirías en un cadáver con aroma a amaretto.


Dentro de pocas semanas, los almendros florecerán.
Llegarán los primeros, para aliviar nuestras ansias, nos darán un respiro. Para todos aquellos que no aguantamos nuestras ganas de que todo esto termine ya, y venga el calor, las flores y la luz.
Para los que han arrastrado un invierno demasiado frío y se ven incapaces de esperar al verano para conseguir treinta albaricoques. Para los que llevan sintiendo un sabor amargo en la boca desde hace demasiado tiempo, y piensan que seguramente ya no habría diferencia.


Todo tiene su función y su papel en la naturaleza.
Los almendros florecen antes para todos los que se rinden antes de primavera.







13.1.15

mesilla 2015

Estos son mis propósitos de año nuevo, lo que espero que venga en los próximos meses y la actitud con la que los afronto.




No imagino un libro que refleje mejor, por su título y su contenido, mi manera de entender la vida que este Hermosa Soledad.
Ha sido un buen golpe de suerte haberlo descubierto (¡gracias mamá). Le auguro una buena temporada cerca de mi almohada.

Os dejo uno de sus fragmentos que más me gustan.



9 DE ENERO   NUBOSO

Abro la puerta, te invito a entrar.

En el interior, la luz es tenue.
Deja que te encienda una lámpara.
Si te puedes quedar un ratito,
te prepararé una tetera.

Fuera hay un silencio inquietante
y el cielo se ha ido oscureciendo.

El gato atigrado que se encuentra al pie de la escalera
clava los ojos en la lejanía.
Un pájaro sale disparado de repente de entre los arbustos,
y vuela asustado hacia las oscuras nubes.

De un momento a otro, el mundo cambia.
Tenemos que encontrar un lugar y un momento,
tranquilos y sin prisas.

¿Aún dudas?

Voy a cerrar la puerta

Jimmy Liao




Para los momentos en que nos perdemos a nosotros mismos, voy coleccionando todas aquellas cosas que me recuerden quién soy en realidad, que me agarren de la mano cuando el caos lo desdibuje todo.

Siempre tan previsora, este nuevo año, seguro, aumentaré la colección.



18.12.14

Dino Valls: que te miren duele

Desde hace dos años y medio, un libro está en mi mesilla de noche. A veces visible, a veces cubierto de otros libros, pero siempre acechando.
He leído pocas páginas de él, y creo que es porque no me atrevo del todo, en el fondo me da un poco de miedo. 
Ese libro es El mes más cruel de Pilar Adón. Y su portada, cuando queda liberada y sale al descubierto, me mira, perturbadora.



Así que hoy me armé de valor y decidí buscar al artífice de esa mirada sufridora que me anuncia el carácter de los relatos del libro.

Su nombre es Dino Valls (Zaragoza, 1959) y sus pinturas me resultan hipnotizantes y dolorosas a partes iguales. Te miran y te hablan, pero sus bocas están siempre cerradas. Y sus estudios de medicina no hacen sino añadirle un plus de escabrosos detalles anatómicos.
En su página oficial podéis ver muchos más retratos, aunque advierto que algunos son muy dolorosos.
Reservadlos para esos momentos de masoquismo artístico, cuando observar el sufrimiento silencioso plasmado en óleo sobre tabla os hagan estar en perfecta armonía y comunión con el universo.


















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