19.10.12

Reconciliación


Cuando miro por la ventana de mi habitación, veo esto:




Bueno, no siempre hay arcoiris, claro, de la misma manera que no siempre está nublado.

Si hubiera una imagen que haya visto más veces a lo largo de mi vida, probablemente fuera esta: con todas las ventanas frente a mí, con sus colores, las terrazas con sus flores o con sus sinsabores. Los salones, que se iluminan por la noche, las cenas que ves, de vez en cuando, las personas que se asoman. El cielo. Los edificios más lejanos, que también se asoman. Los árboles: verdes, amarillos, marrones, desnudos y verdes de nuevo. Los aires acondicionados, las azoteas, los cables. Esa antena parabólica gigante que a todos sorprende y extraña.
Éste es mi telón de fondo. Y nunca hasta ahora había necesitado tanto reconciliarme con él, porque nunca hasta ahora, estar frente a él tenía este significado.

Cuando salía por las mañanas temprano, a veces cuando ni siquiera había amanecido, lo miraba, como extrañándolo y pensando: luego nos vemos. Cuando quería saber qué tiempo hacía, los primeros ladrillos que veía secos o mojados, eran éstos. Cuando no tengo otro sitio al que mirar, pues pongo mis ojos en él, los apoyo y los descanso. Como un punto de referencia, como algo que no cambia, que lo buscarás y lo encontrarás, porque nada ha cambiado de sitio, nada se ha ido ni nada falta.

Así que ahora que el cambio de hora se acerca inevitablemente, marcando el punto en el que el Eros deja paso al Tánatos, en el que el cuerpo sólo me pide escuchar discos que se hayan compuesto en plantas de oncología, en el que las duchas se hagan cada vez más largas, los días más cortos, las noches más pesadas, las paredes más frías, las bufandas más gordas, el aire más denso, el reloj más lento y la necesidad de escribir más patente, tengo que hacer las paces con el barrio, porque nunca hasta ahora, hasta este curso (que parece no arrancar nunca), me había ofrecido tan poco.



17.10.12

the real croquettes

¡Hola amigas y amigos!
Ya he vuelto. Sí, después de 3 meses, que no veáis lo que lía ponerte a vaguear, empiezas y luego no hay quien te pare. Pero bueno, aquí estoy de nuevo, menos beligerante... de momento.

Para compensar mi ausencia, aquí os propongo dos planes otoñales, diferentes entre sí, pero igualados en calidad de molones.

Por un lado, os dejo con esta receta fácil y buenísima de croquetas de jamón (aunque en realidad vale para cualquier ingrediente que queráis). Merece la pena. Hacedme caso, que yo de cocina entiendo a medias, pero en cuestión de comer soy toda una experta! Y la receta está basada en hechos reales, ojo!
Espero que os guste.




Para ver las imágenes en tamaño original, abridlas en una pestaña a parte.


El segundo plan es para aquellos que vivís en Madrid y que este viernes no tenéis planes: Space Monkey Club abre este viernes 19 de Octubre (Campoamor, 3 <M> Alonso Martínez). Y va a molar, porque un garito que lleva la palabra Mono es éxito y diversión asegurados (sí, esto podría llamarse publicidad, aunque prefiero llamarlo que soy una tía muy maja).

Os veo a todos allí. Traed croquetas!!


13.7.12

¿Por qué quiero ser antisistema?

Hace tiempo que vengo intentando responderme esta pregunta.

Siempre me he considerado como una persona alejada la política, principalmente porque no la entendía, porque me quedaba lejos, al otro lado del periódico o de la pantalla. Hasta no hace mucho tiempo, tenía esa idea de que tenía capacidad nula de discernir lo que es mejor o peor para un país. Y hasta hace unos meses también tenía esa idea venenosa de que las cosas jamás podrán cambiar.
Se me plantea la duda de si mis pensamientos no serán fruto, a fin de cuentas, de la educación que he recibido, de los medios de comunicación a los que atiendo, de la gente de la que me rodeo... me planteo hasta qué punto tengo una forma independiente de pensar (partiendo de la base de que no creo que haya una forma de pensar absolutamente independiente, pura y libre de influencias). Ahora que me doy cuenta del terrible esfuerzo de identidad personal y espíritu crítico que requiere esto, entiendo por qué la mayor parte de la población no lo hace. Es disgustoso, pero necesario. Igual que los recortes. Pero parece que es más fácil sacrificar dinero que conciencia.

Si ahora mismo googleamos "grupos antisistema", se nos presentará una colección de imágenes abarrotadas de porras, gritos y contenedores ardiendo. Todo gente joven, pañuelos palestinos, tiendas de campaña, rostros tapados, capuchas y por supuesto, la sangre resbalando por la piel. Sobretodo, el enfrentamiento con los antidisturbios es el icono por excelencia. Aunque a mí personalmente se me haga la boca agua con todo esto, desde luego no hay que ser un maestro de la manipulación para criminalizar a este colectivo. El joven antisistema es nuestro particular Emmanuel Goldstein. Así de fácil, sencillo y para toda la familia.

Sin embargo, la cosa cambia si buscamos "antisistema", tanto en el diccionario de la RAE como en la wikipedia, resulta que ser antisistema es ser contrario al sistema social o político establecido. Y se produce en mí un fenómeno que, mira tú por donde, comparto con el señor Mariano Rajoy: las circunstancias se nos vienen encima, la presión del ambiente, el ecosistema en constante cambio, Europa, los mercados... hay que adaptarse a ellos rápida y eficazmente. En su programa electoral nos vendieron lo contrario, pero ahora las circunstancias les obligan. Pues exactamente del mismo modo, las circunstancias que me está tocando vivir, me están obligando a rechazar radicalmente el sístema social y político impuesto (que no establecido) y busco, igual que ellos, una manera rápida y eficaz de lograr mis propósitos.
¿Por qué habría de ser más loable su adaptación al medio que la mía?



Hace unos meses, solventando la confusión de los propósitos del feminismo, definiéndolos como la búsqueda de la igualdad y la equivalencia entre hombres y mujeres, yo me preguntaba qué mujer no querría ser feminista, qué mujer no desearía equilibrar la balanza y alcanzar una igualdad real.
Del mismo modo, hoy me pregunto: ¿Qué ciudadano, que no pertenezca a la casta política o banquera, no sería antisistema?
¿Qué persona que no estuviese alienada hasta la extenuación no querría cambiar este sistema que ha acabado oprimiendo a todos y cada uno de los sectores de población?




Dicho esto, y como la mayoría sabéis, no respondo al estereotipo de antisistema, y es lo que menos me preocupa, porque al final, sólo es eso, un estereotipo. Pero cuando veo los vídeos de los disturbios de Londres del verano de 2011, disfruto enormemente. Me regocijaría muchísimo ver edificios calcinados, llamas, cristales rotos y los Cuerpos de Represión del Estado reducidos a cenizas (de las cuales un 70% serían restos humanos y un 30% restos de cocaína). Nunca había creído tanto como ahora en aquello de la Acción - Reacción. Quiero que todo esto estalle en nuestro país, y lo espero con ansia e ilusión. Ya no creo en ese concepto utópico de la Paz Social porque hace mucho tiempo que no existe orden ni, por supuesto, seguridad.
La seguridad, a mi entender, no es que te roben el bolso en la calle, la seguridad es confiar en que el mes que viene no te quedes en la calle, la seguridad es saber que la semana que viene podrás tener acceso a tus medicinas o que tu hijo podrá ir a una guardería o no abandonar sus estudios en la universidad.

La Paz Social, como mínimo, es que si Andrea Fabra quiere que se jodan todos los desempleados de España, que en su día tributaron a las arcas del Estado que hoy la permiten que se eche sus mechas rubias, por lo menos no demuestre su absoluto hijoputismo gritándolo a los cuatro vientos.




















Pero, al final, lo peor no sería que recibas una paliza impune por haber intentado luchar. Para mí, la verdadera amenaza es toda la gente que, en pleno uso de tus facultades y en un acto volitivo y completamente libre, deciden no intentarlo.



Viñetas: El Roto y Pepe Medina. 


10.7.12

Keira se desgasta

A raíz del próximo estreno de Anna Karenina, me estoy dando cuenta de que con Keira Knightley está empezando a suceder un fenómeno similar al del tándem Burton-Depp: que está empezando a cansar.

Durante algún tiempo he tenido cerrados los ojos y no he querido ver la realidad, pero ha llegado el momento de aceptar las cosas tal y como son, asumir la situación que vivimos y, en consecuencia, quejarnos. Y la cuestión es, señores, que Keira Knightley está empezando a monopolizar descaradamente las películas de época.
Esto, a priori no tendría por qué ser demasiado problema, la cuestión es que (y muchos sé que estaréis de acuerdo conmigo) esta chica empieza a cansar bastante. Empieza a cansar su sobreactuación, su gesticulación desmedida, su fingida afectación por todo. No sólo no me parece una gran actriz, sino que además este "sello personal" no hace sino empobrecer, igualar y devaluar a todos esos maravillosos personajes que interpreta. Son maravillosos porque muchos de ellos ya son personajes de obras de literatura y cuando cambian al formato del cine y pasan por el tamiz Knightley... se desdibujan y se pierden.
Es triste, la verdad, porque normalmente las películas en las que aparece, en conjunto, me gustan mucho... pero ella les da ese puntito agrio que apesta a anuncio de Chanel.

Debe ser que para los directores de casting Keira responde al papel de mujer de siglos pasados, que tiene un físico para lucir esos trajes y una cara para adornar con esos peinados... pero, ¿de verdad? Keira puede interpretar cualquier nacionalidad, cualquier mujer de cualquier condición, bajo cualquier circunstancia histórica o sentimental, siempre que se encuentre situada entre los siglos XVIII y principios del XX, ¿de verdad?
Aunque la pregunta que debemos hacernos es, ¿de verdad todas ellas estaban tan afectadas por todo? ¿todas suspiraban tanto y de la misma manera? ¿todas tuvieron episodios donde se les desencajaba la mandíbula?

Demos gracias a que Kirsten Dunst también chupa cámara de Sofia Coppola, porque si no también la veríamos interpretando a Maria Antonieta... Y por supuesto, demos las gracias a Anne Hathaway (Becoming Jane) y Mia Wasikowska lo siento pero no le doy las gracias, porque menuda flojeras de Jane Eyre con semejante acompañante al lado... para matarla, lo siento.

Amigos, guarden los clásicos bajo llave, porque toda mujer de novela histórica es susceptible de caer entre los dedos huesudos de esta inglesa.








Y por si todo este escaparate de versatilidad os ha abrumado... para variar, os dejo las últimas imágenes de Keira dando vida al culebrón ruso.







Y ahora, tras todo mi cinismo, he de decir que tengo muchas muchas muchas ganas de ver la Anna Karenina de Joe Wright. Libro que, por cierto, he de confesar que tuve que dejar a medias porque la trama no conseguía engancharme... no estoy hecha para carreras de fondo.


21.6.12

1 año de Sólo Somos Átomos

¡Hoy el blog cumple un año! 
Qué emoción. Estoy muy orgullosa por no haber abandonado y haber durado tanto tiempo... Y ahora que voy a pertenecer a la Generación Ni-Ni, voy a poder dedicarle mucho más tiempo. ¡Cuánta alegría (y pobreza a la vez)!
Además, ya ha empezado el verano. Este día lo tiene todo.

Esta mañana hemos estado de celebración, haciendo lo que más nos gusta: recortar, pintar, sellar, pegar... y darnos autobombo!
Lo mejor de estar (casi)licenciada es que puedo hacer esto sin remordimiento de conciencia.











Un saludo para todos los que me estáis leyendo (siempre he querido decir esto), a la mayoría creo que os conozco, pero si no te conozco, amigo lector, muchas gracias por tu tiempo. Tú también eres mi amigo, hayas empezado el verano o el invierno.
Me alegro de que todos vuestros átomos se sacudan al leer esto, igual que los míos se sacuden al escribirlo.


¡Feliz segundo años a todos!
Y no olvidéis que los mineros asturianos aún siguen en huelga.


5.6.12

Feria del Libro de Madrid: encuentros y desencuentros


A riesgo de quedar etiquetada para siempre como profunda ignorante, inculta y anticuada, no puedo por menos que relataros lo que esta tarde me ha acontecido.


Resulta que nos hemos acercado algunas amigas a la Feria del Libro de Madrid, la cual no pisaba desde hace unos cuatro años... ha sido un reencuentro muy emotivo (hasta me he comprado un libro!).

Primero nos hemos dado un paseo para echar una primera ojeada al asunto, hemos ido visitando casetas y cogiendo algunos folletos y catálogos de editoriales. Después, hemos hecho parada para un pic-nic improvisado en el césped del parque (modo turisteo: ON). Mientras, mirábamos un poco por encima los catálogos y qué grata sorpresa nos hemos llevado al darnos cuenta de que uno de ellos era una propia obra en sí mismo, el catálogo de la editorial más rabiosamente actual, fresca y moderna del panorama nacional: Alpha Decay.
Después de mirar títulos gestados por autores nacidos en los 80, que analizan su generación dentro de su propia generación, para así hacer una burla de ella, pero en el fondo dando a entender que ellos mismos pertenecen a esa generación de escritores que escriben y reflexionan sesudamente sobre su generación vacía y repleta a la vez (una monstruosa meta-generación que parece acabar más bien en una de-generación), nuestros favoritos han sido tres títulos. A saber:

TRILOBITES de Breece D'J Pancake: del cual dicen que su debut es sólo comparable a Hemingway y que si estás pensando en dedicarte a la literatura, mejor búscate otro oficio porque nadie jamás podrá ser tan bueno y, sobretodo, saber lo que se siente al serlo. Resulta curioso, porque el autor se suicidó a los 26 años y sus obras se editaron de manera póstuma, con lo cual, parece ser que nadie jamás sabrá lo que se siente al ser tan bueno. Resignémonos entonces.


RAT GIRL de Kristin Hersch: las opiniones acerca de la obra de esta cantante norteamericana están pobladas de adjetivos esdrújulos, pero lo mejor de todo es que este libro refleja fielmente la (adivinad...) generación de los 80, durante la cual, nuestra amiga fue diagnosticada de bipolar, se quedó embarazada y vivió intermitentemente en la calle. Suponemos que esta obra también fue escrita intermitentemente: cuando tenía una lámpara, una mesa, papel y boli. O quizás la escribiera intermitentemente en su brazo. Sea como fuere, nos ha encandilado esta Oliver Twist moderna.


CASA DE HOJAS de Mark Danielewski: parece ser que Stephen King se ha dado por jodido ante la escritura de este hombre, ha quedado reducido a la insignificancia, y con una mezcla de estupor y alucinación, le ha besado los pies de todas las formas posibles. Si tan sólo la crítica ya produce shock, imaginaos el resto...

(resumen casi literal de las críticas del catálogo)


Total, que ante esta situación, nos lo hemos jugado todo y hemos decidido nutrir nuestra biblioteca con libros de pedigrí, que una no se encuentra en esta situación todos los días. Así que muy ilusionadas por esta oportunidad nos hemos dirigido a la caseta de la editorial, billetes en mano, preparadas para recibir semejantes regalos. Pero, como os podéis imaginar, era demasiado bonito para ser cierto y resulta que estos libros todavía no estaban editados. Jo, menudo palo. Menuda cara de tontas que se nos ha quedado. El dependiente, al otro lado del mostrador, nos ha intentado consolar ofreciéndonos un libro ya publicado y disponible al alcance de nuestras manos... pero a nosotras todo nos sabía a poco ya. 

Desde luego, ellos sí que saben engatusar al comprador, reuniendo toda esa colección de fragmentos de críticas de sus libros, porque son tratados como grandes joyas de la historia de la literatura, incluso cuando ni siquiera han pasado a formar parte de ésta. ¡Habría que estar loco para no querer comprar un libro que ya es un hito antes incluso de su producción! Señores, esto se llama invertir en un valor seguro.
Nos lo han dado y nos lo han arrebatado, y estoy muy decepcionada al darme cuenta de que todo ha sido un vil engaño. Algunos hay que esperar incluso un año para que los publiquen... ¡un año!
Total, hemos vuelto a casa arrastrando los dientes.


No todo ha sido malo:
He descubierto el blog de Fauna Mongola, que me parece bastante recomendable.
Me he comprado un libro, disponible, editado, con su cubierta, todas sus páginas, su principio y su final, y me lo he comprado hoy, no dentro de seis meses... ¡y todo eso sin haber leído ninguna publicidad! De una editorial que está llamada a convertirse en mi favorita: IMPEDIMENTA.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...